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'DE INFUNDIOS Y BARBARIDADES' |
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El caso Indra |
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Votobit 01-03-2005
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--JJoseph Wheelwright. Spider, 2003, bronze from wood |
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Por ANTONIO YUSTE. ¿Por qué Indra no quiere entrar en el fondo del asunto? ¿Por qué no contesta a las valoraciones, punto por punto, que hace el OVE en su informe 2M6 Así, no? La respuesta es sencilla: Indra ha cometido algunos errores. Muchos se preguntan si INDRA está en condiciones por sus propios méritos de susanarlos. Por la posición que ocupa INDRA en la industria del software, hay que deducir que conoce con precisión que los errores que el OVE ha denunciado son verdades como puños. ¿Y si a pesar de lo que quepa suponer o imaginar no los conoce? Es una hipótesis, a todas luces, mucho más grave. En el OVE no se contempla. Se contempla que el 90% de los errores cometidos, INDRA puede subsanarlos, otro 5% está muy verde pero podría subsanarlos y otro 5%, en esta parte, entre las personas del OVE, creemos que está lejos de poder subsanarlos y nos atrevemos a pensar que está muy distante intelectualmente de su posible solución. Es una opinión subjetiva que tiene el valor que tenga nuestro crédito. Es cierto que no son fáciles. Muchos imaginan que cuando toque, INDRA tirará de chequera y contratará o comprará soluciones más evolucionadas y mejor terminadas. Es otra posibilidad y nada tiene de indecorosa.
Las empresas de bandera, de base tecnológica, están acostumbradas a cabalgar a lomos del éxito y en cierto modo a abusar un poco de la credulidad ajena. Lo que hacen y dicen no es discutido. Ponen su firma al calce y el resto es besamanos, asombro y reconocimiento. En muchos casos se trata de méritos reconocidos y reconocibles, en otros, es el fruto de una imagen de marca duramente lograda en el curso de los años pero que no siempre tiene por qué corresponder con méritos ciertos. Las empresas, por definición, no son maestras en todo.
INDRA se ha enfrentado a la crisis originada por la reciente PVI (Prueba de voto por Internet) y el informe 2M6, tirando por elevación. Entendemos que la prensa prestara más atención al acontecimiento simbólico de haber accedido desde el exterior al menú de la aplicación que gestionaba la PVI. Desde el punto de vista mediático comprendemos lo llamativo de la acción. Entendemos menos que INDRA acepte que sólo hayamos accedido a un menú habilitado para pruebas. ¿En qué quedamos, hemos accedido o no? ¿Es que nadie ha reparado en los enlaces que aparecen en nuestras capturas de pantalla? Todos comienzan por htpps://www.evoto.mir.es
, el servidor en que se votó de manera real. ¿Puede explicarnos alguien cómo puede existir un servidor de prueba con la misma dirección que el servidor real? Misterios de la red.
Es un apartado, en todo caso, anecdótico para el OVE. Y por nuestra parte, al menos por nuestra parte, renunciamos a seguir profundizando en dicha dirección, excepto que se nos fuerce a lo contrario. Para nosotros constituía una prueba más, de las muchas que hicimos, para comprobar la consistencia del sistema. Para el OVE son más relevantes las vulnerabilidades de ingeniería de la aplicación.
Nuestro dictamen razonado de por qué las cosas no pueden hacerse así, es lo más importante del informe. Se ha extendido que el DNI no era una clave para votar desde Internet. Recordar, simplemente, que el sobre ciego que se distribuía a los votantes contenía dos códigos para descargar el certificado digital que permitía votar. Uno de los códigos, el login, era el DNI, el otro una contraseña numérica de 8 dígitos.
En cualquier caso, el grueso de nuestro informe 2M6 está consagrado, excepto dos párrafos, a demostrar que la aplicación no puede garantizar de ningún modo la confidencialidad que exigía la Junta Electoral Central. Añadimos ahora que en España existen no menos de cinco mil personas con capacidad técnica para atacar la aplicación con distintos procedimientos.
El OVE ha obrado en conciencia durante todo el proceso, desde el primer instante. En ningún momento imaginamos cuando iniciamos nuestra auditoría que nos daríamos de bruces con lo que posteriormente encontramos. Esperábamos otros errores, no esperábamos tantos errores y tan gordos. Para los que hemos participado en las pruebas ha sido una lección que no olvidaremos fácilmente. El resto está descrito en el informe. No tenemos dudas y tenemos la conciencia muy tranquila.
La acción del OVE ha sido constructiva en todo momento y lugar. Nuestra trayectoria así lo avala, procurando la colaboración franca y sincera con todos los actores sociales, institucionales y empresariales desde el año 2002. Y de dicha colaboración existe abundante testimonio. Por tratarse de una infraestructura electoral, el informe del OVE requería de transparencia e información pública y es la razón que explica que se acudiera a su distribución a las partes interesadas, la Junta Electoral, el Ministerio del Interior, Indra, los partidos políticos y la prensa. Hemos dicho la verdad y actuado de manera noble y sincera desde el primer instante. A nadie engañamos y anunciamos con antelación y de manera pública nuestro propósito.
El OVE ha hecho mucho trabajo cuando se habla de voto electrónico. Nuestro trabajo ha sido serio y concienzudo. Es cierto que alrededor de la e-democracia hay mucho ruido que puede confundir a los no especialistas. Hay mucho esfuerzo de divulgación alrededor de las Nuevas Tecnologías, meritorio sin duda, pero se detecta en muchos casos cierta inclinación a la descapitalización y devaluación de las infraestructuras de voto electrónico como si estuviéramos ante recursos al alcance de cualquiera y que cualquiera puede improvisar. No es así. Las elecciones manuales, las que ahora hacemos, disponen de procedimientos muy ensayados pero distan mucho de ser perfectas. A la tecnología hay que exigirle mejores rendimientos desde el punto de vista de la fiabilidad y puede aportarlos. Si las infraestructuras de voto electrónico son buenas, los resultados pueden llegar a ser excelentes e inmejorables por el procedimiento manual. Por el contrario, si se cometen errores de principiante los resultados pueden ser nefastos.
Indra ha intentado validar su aplicación de voto electrónico en el rango más alto, en el voto por internet. Todos suponemos que aspiraba a generar un hito mediático con su consiguiente importancia para el marketing global de la empresa. El OVE en ningún caso pensó en dicho extremo. Lo pensamos ahora. No queríamos hacer daño a INDRA y seguimos sin querer hacer daño a nadie. Hemos querido, en todo momento, dejar constancia de que las infraestructuras de voto electrónico conviene tomárselas muy en serio y que necesitan, en todos los casos, de un sesudo escrutinio. Están en juego derechos y libertades.
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Texto. Antonio Yuste
Fecha. 01-03-2005
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