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Jorge García Diez. Es miembro del Comité Técnico del OVE y asesor tecnológico del Laboratorio Unidad de Imagen del Instituto de Automática y Fabricación (Universidad de León)
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Por JORGE GARCÍA DIEZ
Todavía las administraciones públicas y las empresas se debaten, por paradójico que resulte, entre la necesidad de implantar sistemas de gestión y conocimiento de dato único, de integración de la administración en un todo, teniendo las administraciones públicas al ciudadano, a cada ciudadano, como un todo y las empresas, al cliente y a sus productos o servicios, como parte de una misma identidad.
En las administraciones públicas se sigue prefiriendo a un ciudadano escindido en mil hipótesis de ciudadano, a un ciudadano desdoblado, repetido o distorsionado y con más frecuencia de lo deseado con múltiples identidades mutuamente incompatibles. Nos estamos refiriendo a que las administraciones crean tantas bases de ciudadanos como departamenteos existen, con fondos de información a menudo contradictorios.
Se trata de un modelo inaccesible para ciudadanos y administraciones, que escapa al control de ambos, que no es equitativo ni justo, pero con gran predicamento. Es a todas luces un modelo inservible e inviable. ¿Cómo explicar entonces que en su defensa acudan en formación, como un solo hombre, trabajadores, departamentos de informática, gestores y políticos?. La razón, por doloroso que cueste admitirla, es una: pánico al futuro, una mezcla de indolencia mezclada con pánico infantil a la reingeniería de procesos. Pánico irracional al futuro y a la necesidad de anunciarlo y organizarlo.
No se trata de una conspiración para preservar el oscurantismo y las disfunciones del actual modelo, nada de eso. Es algo más irracional, es pánico, pánico al futuro y pereza, mucha pereza intelectual.
Y qué decir de las empresas con sistemas separados de contabilidad, de gestión de almacén, de logística, de ventas, de compras, de clientes, de procesos, de productos, de servicios, de indicadores
, con negocios basados, exclusivamente, en el teléfono, la voz y la intuición. Nada hay de malo en negocios basados en el teléfono, la voz y la intuición. Pero ¿por qué en el teléfono, la voz y en la intuición de manera excluyente y con estrategias divergentes de gestión y conocimiento?. ¿Por qué un comportamiento tan poco funcional?, ¿por qué quererse tan poco y por qué tanta fascinación por la interpretación aleatoria?
Y de repente, maldición, las tecnologías que la gentes han venido desarrollando desde hace 25 años de manera silenciosa, estallan y se transforman en lo que hoy conocemos como la nueva capa tecnológica, Internet, y también como Tecnologías de la Información y Comunicación (TICS) y lo que tecnólogos y antropólogos han dado en llamar con acierto, Sociedad de la Información. Un estallido que ha venido a complicar aún más las cosas. No teníamos resuelto, intelectualmente resuelto, el despliegue de modelos de gestión y conocimiento de dato único, con sus estrategias informáticas (soguar y jarguar) y de repente, maldición, tenemos que reconvertir nuestro modelo de gestión de conocimiento en ubicuo y distribuido y pasarlo a los nuevos lenguajes de marcas para Internet, con soluciones de ingeniería que en nada se parecen a las anteriores.
Asistimos a un instante tecnológico donde las vieja guardia informática quiere prolongar la vida útil de sus tecnologías bajo el axioma de solución informática igual a sí misma, en un intento baldío de clonar la obsolescencia, y de disimular, un mal mayor, el pánico irracional al futuro y pereza, mucha pereza intelectual.
> Los núcleos de decisión entran en el quirófano
Internet se escurre entre los dedos, parece inaprensible. Internet, tiene algo de inaprensible. En la Sociedad de la Información ya no se trata de acumular, se trata de difundir y difundir es entregar, es dar, es desprenderte, es vaciarte. En la Sociedad de la Información para preservar la eficiencia y eficacia se tiene que distribuir con orden y para distribuir con orden hay que acumular, en unos casos, con orden, y en los más, hay que estructurar el tráfico de lo que se distribuye con tecnologías que faciliten su comprensión.
Lo que queda es que tenemos que aprender a estar seguros de nosotros mismos vaciándonos y convertir vaciarse en un acto de plenitud y de riqueza, en un hacer espacio para lo nuevo y cambiante, en un entender y admitir que la sabiduría está en el flujo y en la energía que nos provee dicho flujo. ¿Qué es una empresa sin vaciamiento de almacenes, sin rotación de productos y servicios?. Las nuevas tecnologías nos aproximan aún más a la verdad, una verdad que se nos presenta cifrada en el flujo, en la rotación, en el tráfico que genera cada ecosistema, cada red y la red.
Las tecnologías de decisión, los nuevos sistemas de participación, opinión e intervención, que pone a nuestro servicio la Sociedad de la Información, vapulean y oscurecen las maneras rancias y untuosas de proceder y decidir.
Nuevas formas de generar poder estan emergiendo, nuevas formar de gestionar el poder están abriéndose paso, nuevas formas de retener el poder prosperan. Los núcleos de decisión en administraciones y empresas tienen dos alternativas, la reconversión o la reconversión. Sin paso por el quirófano no hay reconversión.
Las modernas tecnologías de decisión y participación, en elecciones vinculantes y exploratorias, para discenir sobre un tema controvertido o para elegir personas, abren el camino, si las contemplamos con produndidad de campo, para que las sociedades, las instituciones y las empresas se rearmen, se refuercen concentrando sus energías en un salto tecnológico que bien merecer el esfuerzo. Es una excelente razón, una excelente excusa, para acceder en un solo salto, a infraestructuras tecnológicas, a poderosos activos, de importancia estratégica.
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Texto. Jorge A. García Diez. Miembro del OVE
Fecha. 03-02-2003
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